El término vulvodinia es muy ambiguo y abarca cualquier disfunción dolorosa en
la vulva; labios menores, vagina, periné o ano. Esta disfunción dolorosa va
desde una molestia hasta una gran quemazón que impide realizar cualquier acción
cotidiana, desde el simple hecho de orinar, hasta tener relaciones sexuales
normales. Pasando por no poder andar ni sentarse, imposibilidad de llevar ropa
ajustada que puede ir desde vaqueros, a no poder aguantar ni siquiera las
braguitas.
La forma de percibir el dolor, puede ser picor leve, sensación urente, punzante,
irritante, quemante, o como descargas de calambres.
A la inspección se puede observar eritemas rosáceos, edemas, o nada en absoluto.
Bien es verdad que con mucha frecuencia padecen distintas patologías genitales
que luego afrontaremos con más detalle.
Las pacientes que sufren este síndrome engendran un gran frustración por el
sentimiento de abandono por parte de los médicos a los que acuden en su
peregrinaje de consulta en consulta: dermatólogos, ginecólogos, psiquiatras...,
etc. no se sienten comprendidas por su entorno, donde a veces encuentran
sentimientos de hostilidad. La líbido disminuye, y se genera un reflejo
condicionado de miedo y dolor ante un posible coito con penetración. Todo ello
desemboca en un complejo de culpa, baja autoestima, y automarginación.
SECUENCIA DE ESTA PATOLOGÍA.
A nivel local, lo que sucede es una contracción mantenida de alguna parte del
periné que comprime estructuras como raíces nerviosas y pequeños vasos
sanguíneos, arteriales y venosos. La consecuencia inmediata es irritación de las
raíces nerviosas con percepción de la señal correspondiente, que dependiendo de
su intensidad, será más o menos dolorosa. La segunda consecuencia es que la zona
está mal irrigada de sangre arterial, con lo que se nutre menos de los
componentes que deberían ser aportados. En primer lugar, disminuye el
intercambio gaseoso: recibe menos oxígeno (O), y aumenta el anhídrido carbónico
(CO 2 ), y ya sabemos que un músculo que no reciba el aporte de oxígeno
necesario, duele. El aumento de CO 2 produce acidosis, con lo que aumenta el
dolor y la vasoconstricción, complicando el problema.
Las consecuencias de falta de nutrientes por una vasoconstricción mantenida, son
primeramente, disminución de las defensas de la zona, lo cual favorece la
proliferación de gérmenes. Aunque ya sabemos que la zona genital junto con la
boca son las zonas donde más gérmenes hay, pero son las zonas donde hay menos
infecciones, ya que son las más irrigadas de sangre, y están cargadas de
elementos defensivos. Pero en el caso de la vulvodinia, los genitales de estas
personas están pobremente irrigados como venimos explicando, por ello son muy
susceptibles a infecciones como cistitis, bartolinitis (inflamación de la
glándula de Bartolino, situada cerca del clítoris) o a padecer hongos, incluso a
veces, herpes.
Ahora la pregunta del millón sería ¿por qué estas mujeres generan esta
contractura mantenida?.
Primeramente decir que esta contractura perineal, la pueden padecer los hombres,
pero con distintas consecuencias. En ellos el dolor puede ser insoportable si
afecta a los testículos, sin embargo sus genitales son menos propensos a
infecciones, por lo que están más protegidos.
A lo largo de mi experiencia he podido constatar que cada persona enferma de
forma diferente, según su predisposición genética, sus hábitos de vida, y sobre
todo su forma de pensar y de vivir su propia realidad. Por ello tras un período
de estrés, ansiedad o angustia, incluso tras un hecho biográfico que nos marque,
como puede ser la pérdida de un ser querido, la jubilación, el matrimonio, el
divorcio, el tener el primer o el "tercer" hijo, el paro... etc... unas personar
padecerán una úlcera de estómago, otras sufrirán un infarto, otras tendrán
cefaleas, otras lumbalgia, otras fibromialgia y... otras vulvodinia.
Todas estas "enfermedades" son, por llamarlo de una manera respecto a su
relación psicosomática "equivalentes".
Al realizar la Historia Clínica de estas pacientes, coincide en todas, algún
hecho biográfico en relación con el sexo con bastante anterioridad a la
aparición de los síntomas. Dichos acontecimientos vivenciados, no siempre están
en el consciente, sino que es muy probable que al desagradarnos, lo hayamos
olvidado completamente, por lo que están en el subconsciente. Ya sabemos que el
ser humano, hace un magnífico trabajo consigo mismo. Que ve la paja en el ojo
ajeno, pero no ve la viga en el propio.
¿A qué vivencias traumáticas nos estamos refiriendo?
Son múltiples y variadas. Las más elocuentes son las de aquellas mujeres que han
sufrido un violación. Pero existen también aquellas que se han provocado un
aborto y, aunque parezca mentira ¡no se acuerdan! Sólo al escribir su
autopsicoanálisis, van saliendo las cosas. Muy frecuente son aquéllas que sus
madres "les han contado" lo desagradable que es el sexo, y lo sucio que son
"esas partes". Esta situación se da en hijas de padres que no se llevan bien y
que viven en un ambiente asfixiante y son utilizadas por las madres como arma
arrojadiza hacia el padre.
También es muy frecuente la deformación religiosa, el convencimiento de que el
sexo es pecado y.. naturalmente estamos viviendo en pecado.
Yo he conocido historias de todo tipo, una mujer casada y con tres hijos, de
repente decide que no puede ya aguantar más sus dolores vulvares, y haciendo
historia, resulta que a los 17 años estaba haciendo el amor con su novio (su
actual marido) y su madre los pilló in fraganti. No solo los puso verdes y los
condenó al infierno eterno, sino que al no concebir la señora que su hija fuera
capaz de tal "atrocidad", se convenció de que tenía que haber sido una
violación, por lo que llevó a su hija al ginecólogo para que la "reconocieran" e
incluso valoró la posibilidad de una denuncia, desistiendo al final, ante los
ruegos de su traumatizada hija.
Muchas, muchísimas mujeres tienen coitos poco placenteros y hasta desagradables
e incluso dolorosos, por mala práctica habitual de las relaciones sexuales,
debido a múltiples causas que van desde la ignorancia, hasta el desamor y los
malos tratos.
También existen las mujeres que todo lo idealizan, que viven la programación
social del "matrimonio" el "príncipe azul", la "noche de bodas maravillosa"... y
no asumen su realidad, tienen una fachada impecable, pero por dentro viven un
contrasentido que tratan de acallar y ... y sale a la luz por esta somatización.
TRATAMIENTO
Ante todos estos componentes tan complejos de un síndrome que cada vez se ve
con más frecuencia, el abordaje del tratamiento deberá tratar de englobar cada
parcela afectada de la persona. Desde la parcela física, orgánica y localizada
en los genitales, pasando por la parcela psicológica, y como no, por la anímica.
Estamos hablando de un tratamiento multidisciplinar, que yo considero sería más
beneficioso para la paciente, que fuera realizado por el mismo médico, ya que
parcelar a la enferma con distintas personas, aumenta la distancia de dichas
parcelas, y a veces confunde más a la paciente.
Opino que curar es un arte, y el médico debe reciclarse permanentemente y estar
preparado para saber englobar al paciente con el conjunto de todos los problemas
que engendran una determinada patología.
Tratamiento físico.
Tranquilizar la zona a nivel de las raíces nerviosas, y mejorar el flujo
sanguíneo. Para ello lo más sencillo y poco agresivo es un bloqueo nervioso de
los nervios pudendos, que son los encargados de inervar dicho territorio.
Utilizar cremas con lidocaína
Por supuesto tratar si hay una infección, pero a veces no es oportuno utilizar
muchos antibióticos, a veces es suficiente un antiséptico y algunas medidas más
"caseras" como acidificar la orina para que arrastre mejor los gérmenes y esto
se consigue tomando una aspirina o el zumo de un limón diariamente. También se
puede usar el yogur depositado en el interior de la vagina, para que con sus
lactobacilos, defienda la zona del ataque de hongos.
Es importante, la utilización de ansiolíticos y /o antidepresivos si se
necesitan.
Por supuesto un profundo autopsicoanálisis y psicoterapia sobre la marcha.
Terapéutica conductual con afrontamiento y eliminación de reflejos condicionados
de todas aquellas acciones o situaciones que han causado dolor.